miércoles, 15 de noviembre de 2017

Ah, se me olvidaba.

A ver. ¿Qué es eso de ir al trabajo cuando a uno le da la gana? Lo digo por los Tardás y Rufianes, de ERC, y sus novillos en el Congreso. Encima, cobran lo mismo a fin de mes. ¡Oiga! pongan un control de asistencia. 
¿Qué me diría mi empresa si yo hiciera lo mismo? Me lo advertiría dos veces; a la tercera estaría en el paro. 

Russian connection

¡Vaya, vaya! Lo que planteaba hace unos días en un post no tenía un origen tan paranoico. Cada día son más los medios y expertos que hablan de una conexión rusa para, con la excusa de Cataluña, desestabilizar España y hacer temblar la Unión Europea. Hoy el editorial del diario El Mundo es contundente. “El 55% de las noticias falsas sobre Cataluña llegó de Rusia”. El editorial puedo leer: “el Kremlin ha encontrado en el ciberespacio un campo de ataque muy fácil que le permite desestabilizar a Occidente y, a la vez, ganar influencia global”.
Y decía en mi anterior post, que nadie en Cataluña se ha comparado con Chechenia; por lo de la salvaje opresión del franquista estado español. Lo que hizo Moscú en esa región separatista fue con fuego y sangre.
La acertada presencia de Puigdemont en Bruselas (digo acertada por que ha ido al sitio donde más daño puede hacer) ha despertado, como decía en otro comentario, a las regiones ricas. Ahí están los conservadores y pseudoxenófobos flamencos; ahí está la Liga Norte italiana. El “nostre president” le ha pegado un tiró en el corazón a Jean Monnet, Robert Shuman o Konrad Adenauer, por citar a tres de los padres de la Unión Europea.
Y vuelvo a insistir; todo se reduce a un común denominador: el poder económico.
Me mantengo en que Rusia quiere dinamitar la Unión Europea para alzarse como el dominador de la economía de este hemisferio.
Mientras el dinero y la acumulación de riquezas sea la fuerza motriz de nuestras vidas no habrá solución.     

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Yo también firmo

   Hoy quiero pasar de la turbia política. Hoy quiero hacerme eco de un correo que me ha llegado de SOSVOX. Buscan firmas para que se contemple la mala praxis con resultado de muerte en clínicas veterinarias y la falta de humanidad. Yo he firmado. Evidentemente, ni todos los médicos son malos, ni todos los albañiles son malos, ni todos los periodistas son malos, ni todos los taxistas son malos. Pero como en todas las profesiones, los veterinarios meten la pata. Lo peor es el trato, que roza lo inhumano; lo digo por experiencia propia. Esto viene a cuento porque hace un año perdí a mi querida Diana. Se la llevaron a Villena para un examen y nos la trajeron medio muerta. Mi madre tuvo que soportar con angustia toda una noche de maullidos agónicos del pobre animal que no se recuperaba de la anestesia que le habían puesto. Al otro día la veterinaria se la llevó para sacrificarla. Me pasé casi todo el día llorando, y eso que estaba en la distancia. Mi madre, allí mismo, en Caudete, lo pasó peor; muy, muy mal, durante meses. Sí, meses. No ya porque murió. Ya sabíamos que su vida iba a ser corta a causa de la diabetes. Según la analítica, tenía el azúcar por las nubes y el sobrepeso ya le empezaba a ocasionar problemas circulatorios. Sí, pero hay varias maneras de morir. En nuestro caso, fueron las formas. La nula empatía de la clínica que, por supuesto, para mí está proscrita.  ¿Denunciar? Je, denunciar a la Sanidad Pública por una muerte de una persona por mala praxis es chocar contra una pared; denunciar por la muerte de un gato sería como estrellarse contra el muro de Berlín. ¿A quién le importa un animal más o menos? 
Escribo esto y, todavía, un año después, se me pone un nudo en la garganta. Hoy reposa en una tumbita que hice en el campo a los pies de un almendro. Ah, yo firmo.
En recuerdo; 



lunes, 6 de noviembre de 2017

Así de clarito

Perfectamente explicado; mucho mejor de como lo iba a plantear yo.
https://elpais.com/elpais/2017/11/03/opinion/1509721330_160236.html?id_externo_rsoc=whatsapp

lunes, 30 de octubre de 2017

El último botifler

Gaspar Llamazares denigrando a Francisco Frutos por hacer seguidismo de las posturas constitucionalistas. Iglesias ya no está ni en los platos ni en las “tajás”. Desde luego, una parte de la izquierda tiene que hacer una reflexión en profundidad sobre hacia dónde va. Buena parte de la izquierda tradicional, obrera, internacionalista, solidaria, está herida de muerte. Se ponen al lado de las élites, quieren levantar fronteras, separar barrios, marcar a buenos y malos. El mundo al revés. Es como una brújula cuya aguja ha perdido sus propiedades magnéticas. Según te muevas, marcará una cosa distinta.
Capto en el ambiente cierta euforia por lo que parece el principio del fin de la locura secesionista. Nada más lejos de la realidad. Esto va a tardar en revertirse como tres generaciones. Si es que se revierte. La causa soberanista está afianzada sobre 1.000 mentiras que se han acabado convirtiendo en realidad para mucha gente. Aviso: lo peor está por llegar. Los escamots (pelotones) no van a guardar todavía las esteladas.
Ahora bien, como dice el refrán, no hay mal por bien no venga. Hacía falta un susto gordo para enterrar los complejos que aún arrastramos desde la dictadura y para despertar a cientos de miles de catalanes que parecía que este baile no iba con ellos. También han despertado los gobiernos democráticos serios de los países vecinos. Hacia falta algo así para que mucha gente se diera cuenta de algo fundamental y que no paro de repetir; el trasfondo es la pela. ¿Quién es el que no quiere compartir con el pobre? El rico. ¿Quién quiere estar lejos del pobre? El rico. ¿Quién es el que se quiere separar? El rico. Así lo dijo ya hace bastantes años Pepe Bono en una conferencia que dio en Alicante. En Bélgica, Flandes es la rica y es la que se quiere separar. En Italia, el Veneto, El Piamonte, la Lombardía… son los ricos. Y Escocia, ¿no cae nadie en que los pozos de petróleo de BP están en sus costas? ¿Qué pasaría si se independizara? Hasta en Texas (la opulenta Texas) hay grupos que, a su manera, dicen también: Washington nos roba.  

viernes, 27 de octubre de 2017

Negras nubes agitan los aires

Pues nada, el capitán Puigdemont ha decidido establecer rumbo de colisión contra el Estado. En su nave llevará los 70 votos a favor pero va a ocasionar un cataclismo a 7 millones de catalanes y a 46 millones de españoles. Pablo Iglesias a la suya; a destruir el Estado tal y como lo conocemos. Sigue y sigue como las pilas Duracell. ¿A cuántos millones de votantes del resto de España has traicionado, Pablo? En términos globales soy pesimista. Vienen tiempos de confrontación. Sin pistolas y sin bombas como en los años 30. Pero será una guerra civil. No veo ni a Rajoy ni a Sánchez con el nivel político necesario para reconducir esto. Aún estoy esperando que los líderes de los partidos constitucionalistas comparezcan juntos para inyectar esperanza en el resto de españoles descorazonados, como sí han hecho los independentistas. Hasta ahora, juntitos en la foto pero, probablemente les pasará como a Estados Unidos y la Unión Soviética tras la II Guerra Mundial. Juntos para acabar con el enemigo común (Hitler) pero después...
Y la última reflexión. Poco me fío de los países que ahora están dando apoyo a España. Hoy muchos golpecitos en el hombro pero mañana nos pueden clavar una daga el cuello. 

miércoles, 25 de octubre de 2017

Timonel, rumbo de colisión

En la serie y en las películas de Star Trek los capitanes tienen una consigna clara en caso de que un enemigo, o varios a la vez, ponga en peligro de forma irreversible la nave o un planeta amigo. Esa consigna es autodestruir la nave o estrellarla contra el enemigo.
Es una “frykada” de las mías, pero podría describir la situación en que se encuentra Puigdemont. El enemigo (Estado) le tiene acorralado y a punto de abordar su nave estelar. Ha ordenado rumbo de colisión contra el Estado pero los efectos serán irrelevantes. Si ejecuta la autodestrucción (DUI) tendrá que quedarse en el puente de mando para asegurarse de su cumplimiento.  
Sea como sea, no tiene salida. Es lo que pasa cuando se pone al mando a un capitán mediocre, carente de liderazgo, ascendido al cargo por enchufe, incapaz de pensar en el bienestar de la mayoría. Aunque es tan cobarde que dudo de que hiciera lo que hacen los esclarecidos capitanes; ser los últimos en abandonar el barco.
Suenan tambores de elecciones donde el bloque soberanista puede perder la mayoría absoluta en el parlamento. Ya se habla de un bloque constitucionalista para presentarse de forma conjunta a esos comicios.
No, sería un error. No resultaría. Aunque el fin sea el mismo, cada partido debe presentarse por su cuenta y ofrecer un discurso moderado pero optimista; un discurso de libertad, progreso y autogobierno. Es la única forma de atraer al catalanismo no soberanista que hoy se ha quedado sin referencia. En este punto voy a recordar una intervención en un mitin del candidato del PP de Caudete Francisco Martínez Sandoval en la campaña de las municipales de 1991: “si no queréis votar PP, votad al CDS, votad socialista, pero no votéis a los independientes". Todos los partidos querían derribar a Vicente Lillo y lo consiguieron. Visto con la perspectiva del tiempo, aquel cambio no vino mal. Pero lo que mal empezó mal acabó. Así que mucha precaución sobre lo que se dice y, sobre todo, cómo se dice. Vienen tiempos duros con mucha agitación en las calles. De cómo se sepa manejar la situación podrá empezar a desmontarse  una estructura que empezó a crecer hace 35 años. Y hay que empezar por el tejado hasta llegar a los cimientos aunque se tarden otras tres o cuatro décadas. 

Ah, se me olvidaba.

A ver. ¿Qué es eso de ir al trabajo cuando a uno le da la gana? Lo digo por los Tardás y Rufianes, de ERC, y sus novillos en el Congreso. En...